jueves, mayo 01, 2014

LEONORA CARRINGTON. SOÑADA FANTASÍA.

JUAN CARLOS JIMÉNEZ ABARCA

Letras de Cambio, 5 junio 2011

“Armada de locura para un largo viaje”, Leonora Carrington dio el espíritu el 25 de mayo de 2011. Murió la última de los surrealistas, se dijo en abundantes encabezados de prensa escrita y televisión; se fue la novia del viento, dijeron otros en tertulias y referencias inspiradas para despedirle como figura prominente de la cultura en México y el mundo. Pero el evento de su fallecimiento fue realizado con privacidad y discreción. Sus restos no fueron exhibidos en un palacio como el de Bellas Artes de la ciudad de México, tal como ha sucedido con otras personalidades culturales como Carlos Monsiváis más recientemente, o como con Frida Kahlo hace ya varias décadas, con un contingente de occisos intermedio que ha hecho de Bellas Artes la sede consagrada para el sepelio cultural de mayor rango en el país. No. El destino de los restos de Leonora Carrington se decidió en el seno familiar, dejando el homenaje luctuoso para los sitios públicos.

La muerte es y no es parte de la vida. No lo es porque consiste en la no-vida, en el tránsito de un estado a otro: de estar a no estar. Pero sí lo es porque forma parte de la vida de los vivos que sobrevivimos a nuestros muertos. ¿Qué queda en nosotros de quienes ya no están? Palabras, recuerdos, valores, ideas y nuevas lecturas de su paso por la vida y la obra humana.

The Burning of Bruno 1964

Octavio Paz, el poeta que presenció –con horror y desconcierto- el acto de sangre fundador del Surrealismo en la literatura, la llamó “hechicera hechizada”, insensible a la moral social, la estética y el precio. La galerista Inés Amor, anfitriona de las exposiciones surrealistas y de vanguardia nacional e internacional en la Galería de Arte Mexicano, la pronunciaba como “pescadora de sueños o de estrellas”, que entretejió su realidad fuera de su verdad de mágica percepción. Lourdes Andrade, investigadora de arte y autora de una publicación sobre la pintora, acentuaba la “ausencia de toda soberbia intelectualista” en su obra. Luis Carlos Emerich, también investigador y crítico de arte, compartía que Leonora era “una fantasía en pié, con la rebeldía como sello. Una mujer culta e inteligente que parece tenebrosa pero en el fondo es un chistorete cotidiano.” Finalmente, André Breton, mítico fundador del movimiento artístico con el que tanto se ha caracterizado la obra de Carrington –el Surrealismo-, se expresaba de ella en cuanto que “contempló el mundo real con los ojos de la locura y a la locura del mundo con un cerebro lúcido”. Debo el compendio de opiniones de estas personas a la periodista Angélica Abelleyra en su texto “La rebeldía como sello” (suplemento Laberinto, Milenio, 28/05/2011).

Canción de Gomorra 1963

A menudo, inscribir la obra particular de artistas en tendencias y corrientes artísticas generales se vuelve salida fácil y lugar común. Como decir que el imaginario de Carrington se parece a al de Remedios Varo y Alice Rahon y que las tres eran surrealistas, pintoras del sueño y sus creaciones inconscientes. Pero hay que atender las palabras de la autora a este respecto: “Nunca me consideré una “femme-enfant” como André Breton quería ver a las mujeres. Ni siquiera que me tuvieran por una, ni traté de cambiar al resto, sencillamente aterricé en el Surrealismo; nunca pregunté si tenía derecho a entrar.” Leonora se oponía al machismo al interior del movimiento de artistas varones que preferían a las mujeres como musas o fuentes de inspiración que como compañeras de vanguardia. “Enfrentábamos nuestra situación de mujeres con mucho cabrón trabajo […] sobre todo el trabajo de no mentirse a una misma para tener un poco de más paz”.

El Surrealismo es mucho más que sólo la noción general de concretarse en la producción de imágenes basadas en sueños e imágenes delirantes. Como manera artística, como postura vital, la virtud de esta corriente consistió en intentar revelar un mundo más real que la realidad visible, la realidad que hay bajo las apariencias, mostrar el “funcionamiento verdadero del pensamiento” sin el velo de la lógica racional y los significados habituales de las cosas, por efecto de los mecanismos represores del psiquismo. No es un arte de comunicación deliberada, sino un viaje de descubrimiento; no es una exposición planeada ni una construcción argumental, sino un impulso instintivo. No es propaganda ideológica, sino manifestación simbólica. Para trabajar en el autodescubrimiento, para pintar las imágenes oníricas y escenas de magia y leyenda, para experimentar en la fantasía la realidad de la existencia en este mundo nadie necesita permiso. Y ciertamente Leonora no pidió a Breton ser aceptada en el movimiento; ella hizo sus maneras y su pertenencia se dio por consecuencia.

Crookhey Hall 1947

Pero su pintura y escultura no son privativas de las geografías del ensueño y la vida nocturna. Su estudio de la alquimia y tradiciones herméticas le llevaron, por ejemplo, a pintar The burning of Bruno (1964) acerca de Giordano Bruno, quemado en la hoguera por hereje en 1600. Pero Leonora no presenta la quema de Bruno a su muerte, sino su cuerpo invertido y envuelto en las flamas de iluminación que abrazan símbolos de cosmología, física, magia y el arte de la memoria, animales míticos y esferas celestes. El fuego de Giordano en la escena no es el aquél que le dio muerte, sino el que trasmutó su alma.

La recreación de lugares originarios y de la antigüedad se nota en pinturas como La canción de Gomorra (1963), un jardín donde hombre y mujer pájaro tocan el arpa con sus patas, cantando las delicias de las criaturas cubiertas por un cielo rojo. El arca de Noé (1967) es una embarcación fantasmal y traslúcida que contiene al mar mientras se rodea de un jardín y siervos carmín. Azurbánipal (1955) es un personaje que intercambia palabras-pájaro con una mujer arbórea al otro lado de una isla mientras el mar rojo se revuelca bajo sus pies y en el cielo giran seres y flores alrededor de un sol empequeñecido.

Retrato de Max Ernst 1940

Su vida aparece en los jardines y antiguos caseríos flanqueados por lagos y bosques en Crookhey Hall (1947) donde una mujer blanca corre ante el espasmo de tres espíritus masculinos y una mujer gato. El título coincide con la residencia en la que Leonora y sus hermanos, después de la mudanza de su lugar natal inglés, quedaron al cuidado de una institutriz francesa, un tutor religioso y una nana irlandesa, de la cual habría de aprender cuentos fantasmales y de tradición celta. También su amor de antaño, Max Ernst, aparece en un retrato de 1940. Ese año Max había sido aprisionado por los nazis y enviado a un campo de concentración. Ella, como caballo congelado rodeado de témpanos mira el horizonte. Habiendo adquirido con él la fortaleza de la libertad creativa y el amor trascendente que diluye la diferencia entre lo real y lo ficticio, cae en el delirio ante el aprisionamiento de Ernst, y sufre un colapso nervioso. Desde aquí, la locura –que no era psiquiátrica en su caso- no le abandonaría. Y como mujer adulta fue reconocida como una persona que casi no hablaba con nadie que no le diera respuestas a sus preguntas, según Elena Poniatowska. Tras su muerte las preguntas acabaron para ella. Nos quedan los rastros de la soñada fantasía que en vida confeccionó en papel, lienzo, bronce y letras.

Publicado en el Suplemento Cultural Letras de Cambio
Diario Cambio de Michoacán
05 de junio 2011

viernes, abril 25, 2014

EL EXVOTO SENSACIONALISTA

ELIN LUQUE AGRAZ

Hoy en día, el exvoto continúa con su función documental al retratar a la sociedad mexicana en todos sus ámbitos y, por ello en este artículo se le ha denominado de esta forma ya que al igual que la prensa sensacionalista da nota en forma cruda, sin ninguna veladura de diversos acontecimientos cotidianos. Tristemente se muestra lo que da la bitácora votiva hoy en día y que apena mucho sean sucesos ciertos: el narcotráfico no es tema pasajero. Es una fenomenología de la crueldad que deja huella indeleble en las comunidades que asola. Pero es parte de la sociedad contemporánea, y la narrativa que se hace cargo del tema busca, y en mucho consigue, congelar la estampa de una época, retratarla, mantenerla viva en la memoria colectiva. (Imagen Núm. 1).


Imagen Núm. 1
Exvoto de una pareja de campesinos que siembra mariguana.
Cartela:
Damos gracias infinitas al Santo Jesus Malverde porque se nos dio muy bien nuestro sembradío de mariguana y logramos vender muy bien la cosecha y con eso nos vamos a comprar unas vacas y unos marranitos.  Juan y Josefa Maria

Ermita del culto alternativo a Jesús Malverde, Culiacán, Sin.

En este exvoto que una pareja de campesinos dedica al  protector de bandas que trafican con migrantes y narcotraficantes, “Jesús Malverde”, su agradecimiento por su sembradío de mariguana. El culto alternativo de Malverde sale del perfil de cultos tradicionales pero es inevitable citarlo por la actividad tan importante que  se viene desarrollando en su ermita (capilla Malverde), con sus muros tapizados de dólares en la ciudad de Culiacán, Sinaloa  (Imágenes Núms. 2 y 3). En su interior se puede apreciar el nicho dedicado a “La Santa Muerte”, otro de los cultos alternos arraigados en ciudades y barrios que son puntos críticos de la delincuencia organizada, como son el barrio de Tepito y la colonia Doctores en la ciudad de México, junto con ciertos puntos de las ciudades fronterizas de Tijuana, Ciudad Juárez y Nuevo Laredo. Ambos cultos están hoy en día en simbiosis para proteger a los grupos involucrados con el crimen organizado y el tipo de exvotos que se les depositan son fotografías, veladoras, amuletos, dólares estadounidenses en billete, mensajes y copias de pasaporte, por mencionar algunos, pero salen del perfil de los objetivos tradicionales de los estudios sobre exvotos.

1 En relación a la evolución de este culto se ha venido desarrollando una “narco-cultura”, que consiste en unas canciones llamadas “narco-corridos”, junto con una indumentaria en la que destaca el narco-sombrero, cinturón y botas. La ermita dedicada a Malverde se encuentra ubicada sobre la Avenida Independencia, s/n (“domicilio conocido”), Culiacán, Sinaloa.


Imagen Núm. 2
Vista de la fachada de la ermita del culto alternativo de Jesús Malverde. Culiacán, Sin.

 A.

B.

Imagen Núm. 3
Interior de la ermita del culto alternativo a Jesús Malverde:
A. Nicho de la Santa Muerte con exvotos.
B. Nicho de San Judas Tadeo con exvotos.

Ermita del culto alternativo a Jesús Malverde, Culiacán, Sin.

Para comprender la “llaga abierta” del narcotráfico se cita lo siguiente:

El narcotráfico es acertijo irresuelto y signo de disolución social que en México parece haber rebasado los cartabones mundiales del arquetipo. Aunque aparenta simple procuración desquiciada de evasión y delirio por un lado –la demanda- y avidez por dinero fácil de otro –la oferta-, es en realidad un fenómeno con matices y ramificaciones sociales quizá infinitas como los mecanismos de la ilegalidad: el trasiego de lo prohibido siempre encuentra cauce al bolsillo ajeno. El clandestinaje del narcotráfico encaja particularidades regionalistas donde lo geográfico y lo local son relevantes –los cárteles y sus gremios suelen adueñarse del colectivo a partir del sitio específico: de Tijuana, de Sinaloa, del Golfo, de Juárez, La Línea, Familia Michoacana- , y ha dado pie a una cultura subterránea con vasos comunicantes endémicos, su propio lenguaje y hasta sus propias deidades, como el culto a Jesús Malverde, de cepa sinaloense, o la extrapolación del culto a la Santa Muerte nacido en la polisemia contracultural de Tepito y luego extendido, por macabro, presunto patronazgo de los sicariatos, a buena parte del país y del extranjero, desde las pandillas del barrio Logan, en San Diego, hasta las maras  centroamericanas. El narco, como hampa o como personaje, como forma de vida y como cultura de lo clandestino, capitaliza una base social enfrentada a la pobreza, a la escasez de oportunidades de desarrollo y a sus propios rencores de clase. El narcotráfico ha creado así una subcultura temida y anhelada por la masa desposeída con lo que podría llamarse sincretismo moral, esa moral que tolera, en pos de un fin, los medios más extremos de competencia y control territorial si se guardan algunas demosóficas formas, como venerar a sus santos patronos y observar códigos de conducta propios de cada grupo o región .

Lo anterior permite un acercamiento a los lineamientos de esta nueva fase de intromisión de otra forma votiva producto del temor a ser victimado por la delincuencia organizada y que ha generado a la vez decaiga el exvoto pictórico para dar paso al mensaje conceptual a través de las actas-denuncias que se levantan ante los Ministerios Públicos  y que se cuelgan en los muros de los santuarios como exvotos y que va tomando cada día más fuerza en el México contemporáneo haciendo su propia otra historia y mostrando la fase actual de la evolución histórica de los exvotos, (Imagen Núm. 4).

2 MOCH, Jorge, “Los papeles del narco”, en La Jornada Semanal, número 812, 26 de septiembre de 2010, pág. 8.
3  El Ministerio Público tiene su origen en el derecho español, que preveía la existencia de funcionarios denominados fiscales, encargados de promover la justicia y perseguir a los delincuentes. Actualmente es la autoridad encargada de levantar las denuncias presentadas por los ciudadanos para así dar comienzo a las averiguaciones correspondientes.


Imagen Núm. 4
Exvotos por secuestro y homicidio.

Colección Santuario de Plateros Santo Niño de Atocha, Fresnillo, Zac.

Ahora en México hay una especie de rifle sanitario a humanos disfrazado de guerra contra el narco. Pro esto no es novedad y la respuesta de los pueblos mexicanos se ha dado por la vía de su identidad cultural, utilizando uno de sus símbolos más destacados: los santos patronos. Encabezan la lista de hierofanías la Virgen de Guadalupe, la San Juana, el Santo Niño de Atocha y la Virgen de Juquila.

Por último, hay que mencionar que aunque los santuarios milagreros se entregan en forma continua este tipo de exvotos sensacionalistas esto no quiere decir que se haya sepultado por completo la tradición de entregar un exvoto pintado. Estos son en menor escala pero siguen formando parte de la historia cultural por los exvotos vistos a través de los retableros activos hoy en día y que han permitido su permanencia.

Finalmente, se señala que las colecciones  de exvotos pictóricos que resguarda México son una  crónica documental  notable,  junto con otros temas alternativos poco estudiados. Son también, sin duda alguna, uno de los patrimonios culturales más sobresalientes que posee este país latinoamericano.

4  A este fenómeno social ligado con varios aspectos de las identidades en México, Samuel Huntington le llamó la “cultura del taco” y advierte del peligro que representamos para ellos definiendo la actual situación como “choque de civilizaciones”. En su libro titulado ¿Quiénes somos?: los desafíos a la identidad nacional estadounidense  define a los mexicanos como una amenaza para su país. Para consultar un análisis de la obra del tal Huntington ver: http://www.revistadelibros.com/articulos/la-amenaza-mexicana, consultada el 10 de mayo de 2012.